La Federación Uruguaya de Handball reafirma su compromiso con un deporte basado en el respeto, la convivencia y los valores. Jugadores, entrenadores, árbitros, dirigentes, familias y público somos parte del mismo juego y tenemos la responsabilidad de construir un ambiente libre de violencia.
El handball es competencia, pasión y emoción. Se vive intensamente dentro de la cancha y también desde las tribunas. Pero ninguna de esas emociones puede convertirse en una justificación para la agresión, el insulto o la falta de respeto.
Desde la Federación Uruguaya de Handball queremos promover una reflexión que involucre a todos los actores de nuestro deporte. El respeto no puede exigirse solamente a quienes juegan. También debe estar presente en quienes dirigen, arbitran, acompañan, organizan y alientan.
Respetar al rival. Respetar las decisiones arbitrales. Respetar a entrenadores y jugadores. Respetar a dirigentes y funcionarios. Y, especialmente, comprender que desde las tribunas también se educa y se transmite una forma de vivir el deporte.
El ejemplo de los adultos
Una parte fundamental de nuestra actividad está integrada por niños, niñas y adolescentes. Ellos observan lo que sucede dentro y fuera de la cancha.
Por eso, el comportamiento de los adultos importa. Un insulto desde una tribuna, una amenaza, una agresión verbal o una reacción desmedida no forman parte del espectáculo deportivo que queremos construir.
Podemos discrepar. Podemos reclamar dentro de los ámbitos correspondientes. Podemos vivir un partido con intensidad. Pero siempre existen límites que debemos respetar.
El resultado de un encuentro nunca puede estar por encima de las personas.
Una responsabilidad compartida
Construir un handball sin violencia no depende únicamente de una sanción o de un reglamento. Requiere del compromiso cotidiano de toda la comunidad.
Queremos canchas donde podamos competir intensamente y, al terminar, reconocernos como integrantes del mismo deporte. Tribunas donde se aliente sin agredir. Partidos donde árbitros puedan desarrollar su tarea sin amenazas. Espacios donde jugadores y entrenadores puedan equivocarse sin convertirse en objeto de violencia.
La competencia nos enfrenta durante 60 minutos. El handball nos une mucho más allá de un resultado.
Desde la Federación invitamos a clubes, deportistas, cuerpos técnicos, árbitros, dirigentes, familias y público a asumir este compromiso.
Handball sin violencia. Porque el deporte nos une, y el respeto también.