Con foco, sacrificio y una identidad en construcción, la selección uruguaya masculina de handball selló su tercera clasificación a un Mundial adulto. Gabriel Chaparro, capitán y referente del proceso, pone en palabras el esfuerzo colectivo, el orgullo de representar al país y el legado de una generación que sigue haciendo historia.
La selección uruguaya masculina volvió a decir presente en una Copa del Mundo. Tras las victorias ante Paraguay y Perú en el Sur-Centro disputado en Asunción, el equipo celeste aseguró el cuarto cupo al Mundial Alemania 2027 y concretó su tercera clasificación histórica en la categoría adulta. Como capitán y referente del plantel, Gabriel Chaparro analizó el recorrido, el crecimiento del grupo y el valor de una generación que sigue marcando el rumbo del handball nacional.
Desde antes del inicio del torneo, el objetivo estaba claramente definido. Paraguay y Perú aparecían como los rivales directos a vencer en la lucha por la clasificación, y el plantel lo asumió con plena conciencia: “Nuestro torneo era con Paraguay y Perú que era con quienes, a priori, competíamos por un lugar en el mundial. Si bien creo que le podríamos haber plantado más cara a Chile, antes de verlos este año nuestros partidos eran contra Paraguay y Perú. El equipo lo vivió con mucha responsabilidad y con mucho enfoque, creo que hicimos un gran torneo y fuimos consecuentes con el objetivo, a la hora de prepararnos y de cómo lo planteamos en el torneo. Ceñirnos al plan de juego y el foco absoluto que tuvimos fue clave para conseguirlo.”

La clasificación adquiere un valor especial dentro del proceso que viene atravesando el handball uruguayo. Es la tercera vez que la selección masculina logra meterse en un Mundial adulto, luego de Egipto 2021 y Polonia-Suecia 2023. Para Chaparro, el significado va mucho más allá de lo deportivo: “Tercera vez en un mundial, luego de nunca haber clasificado y habiendo conseguido en 2020 el pase a Egipto 2021, para nosotros es una satisfacción enorme poder seguir estando en el plano más alto internacional. Es un orgullo poder llevar la bandera y el handball uruguayo por el mundo.
Personalmente me toca por tercera vez, y esta vez con otro rol, y como dije antes es un orgullo y un premio a lo que le he y le hemos dedicado a este deporte en la vida. Haberme vuelto después de 9 años de carrera profesional, con muchas dudas sobre si volver a jugar o no fue un periodo difícil y el llamado tanto de Felipe Rebella para Pontevedres como el de Héctor Sintas para la selección, me hizo tomar la decisión más acertada en el último tiempo que fue volver a ponerme en forma y nivel competitivo para afrontar este año y sin duda que tanto el título uruguayo como la clasificación al mundial es un premio a la constancia y el sacrificio.”
Uno de los puntos más altos del torneo fue el partido ante Brasil, donde Uruguay logró competir durante gran parte del encuentro frente a una de las selecciones más fuertes del continente. Una experiencia que dejó una señal clara para el futuro: “Bueno, creo que llegamos a competirle 53 minutos de igual a igual. Algo que no nos esperábamos ni en el mejor plan de partido. Salimos a hacer lo nuestro y a dejarlo todo para poder ir jugando cada día mejor, que era nuestro plan inicial, y nos encontramos en un partido cerrado contra la 7ma mejor selección del mundo, que claro cuando cometes errores, te terminan de rematar.
Pero sin duda fue una pequeña muestra a nosotros mismos de que podemos soñar con ir a plantar cara de otra manera a distintos equipos, y que podemos apostar a seguir creciendo.”
Pensando en lo que viene, Chaparro destacó los aspectos que este plantel debe continuar fortaleciendo de cara al Mundial: “Bueno creo que a nivel general estamos bien físicamente, y es algo que aún podemos seguir mejorando, intentamos marcar un ritmo alto de juego, y eso se debe a la preparación que tuvimos y la dedicación de todos. Aún así es un aspecto a mejorar mucho más y que nos puede dar mucho juego.
A su vez, seguir interiorizando un modelo de juego moderno, y hacerlo cada vez más ‘nuestro’ es clave para nosotros, porque queremos seguir demostrando que podemos desplegar un buen balonmano, de no jugar a ‘pinchar la pelota’, de crecer en la táctica individual y colectiva y poder potenciar nuestros puntos fuertes, y no pagar tanto el precio de nuestras debilidades.”

Esta nueva clasificación también consolida a una generación que viene sosteniendo el crecimiento internacional del handball uruguayo. Como capitán, Chaparro remarcó la responsabilidad que asumen como referentes: “Creo que el quiebre se da en 2020 con un plantel totalmente diferente, pero que con la llegadas de otras generaciones hemos ido complementándonos y clasificar a un 3er mundial. Pero si es verdad que somos una generación que ha tenido la suerte de cambiar un poco el paradigma, también con otras oportunidades como las cuatro plazas, pero sí que sentimos la responsabilidad de transmitir que todo esto se hace a pulmón, se hace con mucho sacrificio, con la posibilidad de irse a jugar afuera y agarrar otro rodaje y aprender mucho más.
Las futuras generaciones también vienen consiguiendo clasificaciones a mundiales de formativas, y tienen que tener claro que no se da todos los días, y que llevo el trabajo de mucha gente desde muchos años atrás para hoy estar acá.
Por eso tienen que tener siempre la ilusión viva, y la constancia de seguir preparándose para un objetivo común, mucho más valioso que cualquier otro del medio local. Hoy en día hay más idea de ser un deportista, y eso es a lo que debemos apuntar, que si bien somos amateurs y nos cuesta tiempo y dinero, ser atleta es una actitud, y eso es lo que debemos buscar.”
La clasificación vuelve a reunir a varios protagonistas que ya defendieron la celeste en Mundiales anteriores:
Repiten del Mundial Egipto 2021 (8):
Navarrete, “Pipe” González, Rostagno, Falabrino, De Agrela, Echeverry, Méndez y Chaparro.
Repiten del Mundial Polonia-Suecia 2023 (9):
Borba, Capello, Chaparro, De Agrela, Navarrete, “Pipe” González, Lima, Falabrino y Rostagno.
Uruguay vuelve a instalarse entre las mejores selecciones del planeta. Con foco, sacrificio y una identidad en construcción, el equipo celeste ya empieza a soñar con su próximo desafío mundialista.