A diez años del título Panamericano logrado en Venezuela, la selección uruguaya femenina de beach handball recuerda una conquista histórica que marcó el crecimiento del deporte a nivel nacional y dejó una huella que aún sigue vigente.
A diez años de un logro que marcó un antes y un después
En 2016, la selección uruguaya femenina de beach handball alcanzó uno de los hitos más importantes de su historia al consagrarse campeona Panamericana en Venezuela, tras vencer a Argentina en una final inolvidable. Aquel título no solo significó subir a lo más alto del podio, sino también asegurar la clasificación al Mundial de Budapest, consolidando a Uruguay en la élite continental.
El camino hacia el oro fue tan exigente como sólido. Las celestes finalizaron primeras en la fase regular, imponiéndose ante Venezuela y superando en duelos muy disputados a Paraguay y Argentina. En la final, volvieron a medirse ante el conjunto argentino, en un partido de enorme paridad que se resolvió en dos sets ajustados, reflejo del carácter y la determinación de aquel equipo.
Ese Panamericano, disputado en el estadio de Vargas, también dejó en evidencia el crecimiento del beach handball uruguayo en todas sus categorías. En la rama masculina, Uruguay tuvo una destacada actuación que lo llevó a quedarse con el segundo puesto. Tras una fase regular competitiva, el equipo logró una gran victoria en semifinales que le permitió clasificar al Mundial, cerrando su participación con una ajustada final.
A nivel formativo, el rendimiento acompañó el proceso. La selección femenina cadete alcanzó el segundo lugar, luego de una fase de grupos en la que mostró un nivel muy alto, reafirmando el trabajo que comenzaba a proyectar el futuro del beach handball nacional.
Diez años después, aquel torneo permanece como un punto de referencia. Fue el resultado de un equipo comprometido, de una idea clara y de un proceso que marcó el rumbo. Un logro que trascendió el resultado y que dejó una huella profunda en el desarrollo del beach handball en Uruguay.
Hoy, a una década de aquella conquista, el recuerdo sigue intacto. Y el legado, más vigente que nunca.