SIEMPRE SE VUELVE AL PRIMER AMOR

Sophía Rattín Sosa (21) comenzó su camino en el handball a principios de 2017 en Goes, club en el que jugó hasta 2021. “Arranqué probándome en distintas posiciones, pero la que más me gustaba era el arco, así que decidí decirle a Miguel (Berger) que quería aprender a atajar”, recuerda.
En su primer año en la categoría Cadetas tuvo poca participación, ya que le costaba afianzarse en el puesto. Los nervios en los partidos y la falta de confianza fueron un desafío, pero con el tiempo y más minutos en cancha, logró evolucionar.
Recién a fines de 2019, con la creación del Super 4, tuvo sus primeras oportunidades como titular. En 2020 debutó en la categoría Junior, aunque al principio dudó en jugar porque las rivales le parecían muy superiores tanto en edad como en físico. Sin embargo, entrenar y competir con ellas le permitió crecer como jugadora.
Para 2021 ya jugaba su segundo año en Juvenil, además de participar en Junior y Senior. “Entrenaba con todo en cada práctica para seguir mejorando, porque todavía me quedan muchas cosas por aprender”, expresa con determinación.
Ese mismo año, una decisión familiar que se había estado planificando por un tiempo la llevó a emigrar a La Coruña, España. A pesar del cambio de vida, el handball seguía siendo una parte fundamental para ella. Rápidamente comenzó la búsqueda de un equipo donde continuar su pasión y contactó al Balonmán Brigantium. Días después, el técnico del club se comunicó con ella para invitarla a probarse. En esa charla, le explicó que el equipo se había fundado en 2018, que contaba solo con categorías femeninas y que habían tenido buenas temporadas previas.
Para su fortuna, llegó justo a tiempo para el inicio de la temporada y comenzó a jugar en la categoría Senior junto a jugadoras de su misma edad (17-18 años). Era un desafío nuevo no solo para ella, sino también para sus compañeras, ya que significaba su debut en la máxima categoría. “La verdad es que estaba muy contenta y emocionada, con muchas expectativas. Lo veía como una gran oportunidad para crecer como jugadora y conocer gente nueva”, recuerda.
En su primera temporada (2021-2022) el enfoque estuvo en la adaptación a la liga. Para la segunda (2022-2023), llegaron los triunfos y el equipo logró posicionarse mejor. Sin embargo, en la tercera (2023-2024) solo pudo disputar cuatro o cinco partidos, ya que por motivos personales dejó de entrenar y jugar. “No pensaba volver por temas de estudio y trabajo, porque no sabía cómo organizarme para compaginar todo”, confiesa.
El 2024 marcó su regreso a la cancha, esta vez con el BM Xiria de Carballo, Galicia.
En noviembre de 2023 había dejado de jugar, pero a finales de mayo recibió una llamada que cambiaría todo. Mafi, el técnico que la había llevado al Brigantium, ahora dirigía al Balonmán Xiria en la categoría Senior y le ofreció volver. El equipo se había quedado sin arquera, ya que la titular había fichado por otro club, y la necesitaban para ocupar el puesto. Sin dudarlo, aceptó la propuesta y retornó a su “primer amor”: el arco.
“Esta temporada (2024-2025) estoy muy contenta y cómoda en el equipo. Además, comparto las mismas ambiciones que mis compañeras de cara a la competencia“, afirma Sophía, quien una vez más demuestra que siempre se vuelve a donde el corazón realmente pertenece.