Juan Andrés Sintas (33), desde que tiene memoria recuerda estar en una 40×20 ya que su familia está muy vinculada al handball uruguayo.
Victoria Acosta Dodera (25) conoció el Handball entre los 8 y 9 años como actividad extracurricular del colegio al que concurría. A los 12 años, sus padres la inscribieron en el Club Malvín para que pudiera continuar haciendo alguna actividad física y, además, relacionarse con más personas, ya que en ese momento era bastante tímida.
Fazendo caminho ao andar
Clementina Piñeyro, con apenas 20 años, es el reflejo de la dedicación, el talento y el esfuerzo que define a las nuevas generaciones del handball uruguayo. Su historia, que comenzó en las canchas escolares en 2015, ha evolucionado hacia una prometedora carrera internacional que sigue ganando protagonismo.
Mario Sánchez conoció el handball a los 12 años en Scuola Italiana, gracias a la influencia de Tom Borrás y Miguel De Los Campos. Tras probar otros deportes, encontró en el arco su lugar y en el handball su verdadera pasión.
Emiliana Heilmann tiene 20 y desde hace casi 6 años está jugando al handball en Europa.
Nicolás Sintas lleva el handball en la sangre y sin dudas su destino estaba encaminado a una 40×20 desde donde el momento le tocara.
En agosto de 2020, con apenas 12 años, Pau Enric Olivera Salvador, entró en el radar del coordinador masculino
Martina “Tina” Barreiro se consagró como la “Charrúa” del Handball 2023-24, premio que otorga el Círculo de Periodistas del Uruguay.