La uruguaya Martina Campos continúa afianzándose en el Esporte Clube Pinheiros de Brasil, donde recientemente conquistó la Taça Sudeste Junior y comenzó a sumar sus primeros minutos en la categoría Senior. En diálogo con la FUH, repasó su proceso de adaptación, la exigencia del handball brasileño y los objetivos que se plantea para la temporada 2026.
El handball uruguayo sigue sumando presencia en las ligas más competitivas del continente y Martina Campos atraviesa uno de los desafíos más importantes de su carrera defendiendo los colores del Esporte Clube Pinheiros de São Paulo, una de las instituciones más prestigiosas de Brasil y referente a nivel sudamericano.
Su llegada al club paulista significó un cambio inmediato de ritmo. Apenas aterrizó en São Paulo, el plantel se encontraba entrenando y al día siguiente ya comenzó a integrarse a la dinámica del equipo, iniciando un proceso de adaptación que rápidamente la llevó a vivir sus primeras experiencias competitivas.
Uno de los primeros grandes desafíos llegó con la disputa de la Taça Sudeste Junior, certamen en el que Pinheiros tuvo una actuación perfecta. El equipo disputó cinco encuentros entre lunes y viernes, ganó todos sus partidos y se quedó con el título regional.
Para Martina, además del logro colectivo, el torneo representó una oportunidad importante para seguir ganando espacio dentro de la estructura del club.
“Fue una experiencia muy linda. No sentí que pude mostrar todo mi potencial dentro de la cancha, pero igualmente el cuerpo técnico quedó conforme con mi trabajo y eso me permitió tener mis primeros minutos en un partido de la categoría Senior”, explicó.
Aquellos primeros días en Brasil fueron intensos. “Llegué un jueves al aeropuerto de San Pablo, justo en el mismo momento en que el plantel estaba entrenando”, recuerda Martina. Entre revisiones médicas, reuniones con el cuerpo técnico y las primeras prácticas, comenzó una rápida adaptación a una nueva ciudad, nuevas rutinas y una exigencia deportiva diferente.
Actualmente reside en una zona universitaria relativamente cercana al club, aunque las distancias de São Paulo hacen que los traslados sigan siendo parte importante de su rutina. “El trayecto me lleva entre 30 y 45 minutos en ómnibus o metro para llegar a entrenar”, comenta. Allí comparte apartamento con otra jugadora de categoría Junior, una situación que le permitió encontrar rápidamente comodidad y apoyo en el día a día.
Si algo caracteriza su experiencia en Pinheiros es la intensidad de la preparación.
“El ritmo es sumamente intenso”, resume. Los entrenamientos de cancha se desarrollan durante los cinco días de la semana y están acompañados por una planificación física constante y una agenda competitiva que prácticamente no ofrece pausas.
“La semana pasada tuvimos que entrenar el martes por la mañana y desde el club nos fuimos directo al aeropuerto para viajar a Santa Catarina”, relata. Y agrega un ejemplo más de la exigencia que implica competir en Brasil: “La próxima semana tengo agendados cuatro partidos, dos en Adulto y dos en Junior”.

Más allá de la carga deportiva, Martina destaca la estructura profesional que rodea al club. Servicios de fisioterapia, trabajos preventivos, recuperación física y acompañamiento psicológico forman parte de la planificación cotidiana de Pinheiros.
En paralelo, también se siente cada vez más integrada al grupo y al cuerpo técnico, un proceso en el que el idioma tuvo un papel fundamental.
“Este año me siento muchísimo más cómoda y adaptada gracias a que logré mejorar mi fluidez y capacidad de comunicación en portugués”, señala. Esa evolución le permitió desenvolverse con mayor naturalidad dentro y fuera de la cancha, fortaleciendo tanto los aspectos deportivos como los vínculos personales.
A pesar de la distancia, el vínculo con el handball uruguayo sigue intacto. Martina continúa siguiendo la actividad local a través de las transmisiones y de los contenidos publicados por la Federación Uruguaya de Handball y los clubes.
“Algunos domingos, cuando los horarios me lo permiten, aprovecho las transmisiones en vivo para prenderme y mirar los partidos”, cuenta. Además, mantiene contacto frecuente con amigas y compañeras que continúan compitiendo en el ámbito nacional.
Con la temporada en pleno desarrollo, la jugadora tiene previsto regresar unos días a Uruguay durante el receso de julio para reencontrarse con su familia y recargar energías antes de afrontar la segunda parte del año.
Sin embargo, su principal objetivo deportivo está claramente definido.
“Mi gran objetivo es ganarme un lugar y formar parte del equipo celeste que viaje a los torneos internacionales que Uruguay tiene por delante este año”, afirma.
Mientras continúa sumando experiencia, títulos y minutos en uno de los clubes más importantes del continente, Martina Campos sigue construyendo su camino en el handball profesional, representando al deporte uruguayo más allá de nuestras fronteras.